La Consejería de Agricultura llevará a cabo la orden de quema de rastrojos que aún no tiene fecha

REPORTAJE / LUIS MIGUEL MONTES

Aunque todo parecía indicar que el 1 de octubre comenzaría la temporada con riesgo bajo de incendios, las escasas precipitaciones y las aún elevadas temperaturas han provocado que esta fecha no sea fija para dar luz verde la orden de quema de rastrojos controlada en las parcelas cerealistas de Castilla y León.

La Consejería de Medio Ambiente  y la de Agricultura se ha reunido para trasladar las medidas que compondrán la orden, que ahora dependerá de Milagros Marcos y que se centra, principalmente, en otorgar este “poder” a aquellos agricultores que a través de una solicitud, pongan en conocimiento de la Junta y de la Delegación Territorial su necesidad de quemar rastrojos por motivos sanitarios y para evitar riesgos de plagas. Además  deben cumplir la condicionalidad de la PAC en dicho terreno. Si en cinco días no reciben la denegación, podrán realizar la quema de hasta un 25 por ciento del terreno sembrado.

Fomento, por su parte, autorizará ese Plan técnico/científico aunque Juan Carlos Suárez Quiñones ha querido dejar claro que esta orden sólo supone una excepción que está recogida dentro de la norma, de carácter nacional, y que prohíbe la quema de rastrojos a no ser que se deba a motivos fitosanitarios: “Es un plan piloto, experimental y que nos servirá para analizar los beneficios que pueda tener en esos tres ejes que van de la salud al ahorro”.

El alcalde de la localidad vallisoletana de Fresno el Viejo, quema rastrojos

El alcalde de la localidad vallisoletana de Fresno el Viejo, quema rastrojos

LA  NORMATIVA EN 4 PUNTOS

  1.  Se permite al agricultor quemar un 25 por ciento de su superficie por año y él será quien decida qué parte es la que más riesgo puede tener de plagas.
  2. En cada una de las actuaciones solicitadas para la quema se contará con un equipo de tres personas, un dispositivo móvil y el aviso al servicio de emergencias 1-1-2.
  3. Se deben crear una áreas de cortafuegos de al menos tres metros y cinco en el caso de parcelas con más de 100 metros cuadrados.
  4. La distancia mínima respecto a las masas forestales es de 400 metros, tal y como establece la normativa.

 

Los responsables de las organizaciones agrarias se han felicitado por la toma de esta decisión que supone una prueba para, si sale bien, en los próximos años convertirse en una práctica habitual. Además han pedido agilidad en los trámites, pues va a haber poco tiempo físico para realizar estas labores, ya que hay que esperar a que haya lluvias para que baje el riesgo de incendios pero sin que entre el frío y los aguaceros constantes.

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